Tal y como reza el dicho «Manus manum lavat» («Una mano lava la otra»; es decir, que la cooperación mutua beneficia a ambas partes de una relación), las conexiones eran de suma importancia en la antigua Roma, sobre todo a la hora de emprender un nuevo negocio.
Usarás tu red buscando la protección de personas influyentes y convirtiéndolas en tus «mecenas». Un mecenas podría, por ejemplo, organizar un banquete y presentarte a otras personas que posiblemente tengan interés en invertir en tu negocio.
Observa las condiciones de la ruta comercial y los movimientos de tus competidores, y analiza atentamente con quién deberías interactuar. Las conexiones que establezcas aquí serán la piedra angular de tu negocio.



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